About this property
Las Hacienda de Olivar surgen en Sevilla tras el «repartiemento» de San Fernando. Es entonces cuándo las tierras pasan a manos de la nobleza, altos cargos públicos y clero que colaboraron con sus propios recursos al buen fin de la reconquista.
Se expanden con el descubrimiento de América y la exportación de aceite al Nuevo Mundo, quedando prohibido la plantación de olivos y viñas en las Colonias.
Alcanzarán su mayor esplendor en el SXVIII, tanto por la gran importancia que toma el aceite de oliva cómo por el valor de las tierras que rodean a Sevilla.
Las Haciendas crecen en número y sufren un cambio arquitectónico para adaptarse a los tiempos. El propietario cada vez pasa más tiempo en ellas para supervisar el proceso fabril. Es entonces cuándo se desarrolla el «Señorío» para adaptar las Haciendas a ese nuevo uso. Aquí deberá quedar plasmada la posición social del propietario. Esto llevará al a creación de verdaderos palacios rurales, ostentación y riqueza arqutectónica serán la nueva imagen.
Esta tiene caserío distribuido en torno a un patio central. Cuenta con almazara de prensa de viga, tres molinos aceiteros, graneros, pajares, señorío, vivienda de caseros.
A partir del SXX con los nuevos sistemas de cultivo comienza a perder importancia el olivar y con ello la decadencia de las Haciendas que comienzan a quedar abandonadas.
En concreto, esta ha venido funcionando hasta nuestras fechas y conserva el señorío en buen estado. Aparte un par de naves restauradas y operativas.
Se articula alrededor de un gran patio empedrado dónde convergen las distintas construcciones: señorío, vivienda para el capataz y casero, granero, pajar y tinahones, así como tres molinos aceiteros, el más antiguo de ellos fechado en 1812 cuenta con una torre contrapeso con remate lobulado. El 2º tiene remate neoclásico con frontón triangular y el más reciente, de 1881 cuenta con torre tocada con chapitel hexagonal y con 17 almenillas.

