Gran casa de cargadores de Indias, original del SXVII, con patio porticado de columnas en el centro de Sanlúcar de Barrameda

Cádiz, Sanlúcar de Barrameda, Centro, ID: 110191 | Precio a consultar

Sobre esta propiedad

Este importante palacete fue edificado en el siglo XVII por la familia Moreda, importantes comerciantes con Indias. Desde entonces se ha venido manteniendo en su integridad por diversas familias vinculadas a Sanlúcar y, especialmente, durante los dos últimos siglos, por varias generaciones de la misma familia. El gran protagonismo que ejerce el volumen de esta edificación en su entorno urbano justificaría ya concesión del galardón a la mejor conservación, pero además, cabe destacar la exquisitez con la que esta familia está manteniendo todas las dependencias de la casa, desde el gran patio ajardinado a la acogedora biblioteca, pasando por la conservación de los pavimentos y artesonados originales, el rico mobiliario o el cuidado que se pone en los detalles más mínimos. Toda esta continuada labor de preservación hace que esta residencia unifamiliar se convierta en un verdadero museo, a través del cual se mantiene vivo el legado de las características casas de cargadores a Indias tan propias de Sanlúcar de Barrameda.

Espléndida reseña de esta casa escrita por uno de sus últimos propietarios…

La historia de esta casa, como la de todas las casas y de todas las familias, es una sucesión encadenada e inacabable de tristezas y alegrías. Su propietaria la cantó en sus versos:

“Casa de mis padres

antigua casona.

Breve relicario de mis pensamientos.

Archivo querido de viejas historias.

Amores y glorias…”

Amores y glorias, gozos y amarguras de los que aquí vivieron y dejaron el eco lejano de sus palabras, la memoria de sus hechos y de su caminar en la vida, prendidos en las esbeltas columnas de mármol del patio, en el brillante suelo de la galería, en la piedra labrada del barandal de la escalera, en el azul artesonado, en el retablo barroco de la capilla, en silencioso y dormido verde de las vigas del entresuelo, en la caoba del comedor, en las arañas y lámparas de metal dorado, en las macetas de albahaca, en los desvaídos colores de los escudos, en las rejas, en los jazmines del jardín.

Risas y llantos, miradas de amor tras los abanicos a medio vuelo, promesas de alianza y fidelidad, cuentas de rosario en los temblorosos dedos de las abuelas, celebraciones nupciales, lágrimas silenciosas, bautizos, música de pianolas, fiestas galantes en las estrelladas noches del estío, labores de ganchillo en las lluviosas y melancólicas tardes otoñales, discusiones políticas, lecciones de inglés, años de abundancia, de escasez, de sequías, embarques a Inglaterra, plantaciones de viñas y cata de vinos generosos…

Todo ha pasado por esta morada, por la antigua casa. Todo volverá a pasar en esta casa de Moreda, solar y cuna de la familia, con las variantes y cambios lógicos que trae el paso del tiempo.

Construida frente al río-mar, ha presenciado el paso de los siglos imperturbable y serena, blanca y azul, sintiendo por dentro el latido constante del noble corazón de los que la habitaron, el vivo espíritu de esta familia.

Ante ella pasaron guerras, revoluciones, destronamientos, restauraciones, movimientos e instauraciones. La ocuparon los franceses, una orden religiosa, las turbas de los cantonales…

La visitaron Infantes, Príncipes, Duques y Magnates… Alfonso XII la honró con su presencia y probó el vino de la bodega aledaña que la escanció su amigo Perico Manjón y Mergelina.

Concluyo esta pequeña historia de esta morada con las palabras del tío Perico: “Sea cual fuere el porvenir que la Divina Providencia reserve a esta casa, lo escrito es un poco de historia de más de tres siglos de solera y abolengo de una familia sanluqueña, que siempre ha vivido amando a este pueblo”.